Carta Giving Pledge

11 de agosto de 2021

Siempre nos ha motivado invertir nuestro tiempo y energía en abordar problemas grandes y de gran impacto. Quizás esta necesidad venga de que los dos crecimos en América Latina, una región con mucho potencial, pero donde millones aún viven en la pobreza, con pocas oportunidades para crecer y desarrollarse plenamente

Somos muy afortunados. Nuestras familias siempre nos brindaron oportunidades que otros nunca tuvieron. Heredamos de nuestras familias una profunda conciencia social, donde el significado de la vida proviene de contribuir a mejorar la calidad de vida de otros. Este es el espíritu que ha guiado nuestra jornada.

Mariel ha dedicado los últimos seis años a construir y escalar reprograma, una startup sin fines de lucro con sede en Brasil que capacita a mujeres en situación de vulnerabilidad en una de las habilidades más escasas en América Latina: programación. David, siguiendo el sueño de toda su vida de ser emprendedor, se embarcó en una misión de varias décadas de crear mayor competencia y eficiencia en la industria de servicios financieros latinoamericanos. Por eso fundó Nubank, un neobanco obsesionado con el bienestar del consumidor y ya con varias decenas de millones de consumidores fanáticos.

Estos proyectos y la familia que estamos construyendo juntos son lo que nos inspira día tras día.

Fuerte trabajo y mucha suerte nos han concedido un nivel de éxito que nunca imaginamos posible cuando comenzamos. El nivel de éxito financiero alcanzado nos ha hecho reflexionar profundamente sobre cómo utilizar mejor la riqueza adquirida. Si bien esta decisión inicialmente parecía difícil, ambos nos sorprendimos al descubrir que llegamos a una respuesta más rápido de lo que pensábamos: debemos invertir la mayor parte de nuestra riqueza de la misma forma en la que estamos invirtiendo gran parte de nuestro tiempo: contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas.

Llegar a esta conclusión para nosotros fue el resultado de seguir una lógica bastante simple y racional, que nos encantaría compartir con la mayor cantidad de personas posibles:

  1. La vida es efímera: nuestra condición de mortales es innegable, y no podremos llevar nuestras posesiones adonde sea que vayamos a continuación. ¿Cuál es el punto de morir con demasiadas posesiones materiales cuando un gesto podría transformar radicalmente la vida de otra persona?
  2. No podemos usar dos pares de zapatos al mismo tiempo: hay un límite en la cantidad de dinero que alguien puede gastar y, creemos que después de cierto punto, la riqueza adicional no trae felicidad ni utilidad adicionales. Pero la satisfacción de construir una vida con propósito es infinita.
  3. Queremos que nuestros hijos construyan su propio camino desarrollándose plenamente: nuestra intención es crear un entorno familiar donde nuestros hijos reciban todo el amor y apoyo que necesiten y, al mismo tiempo, puedan sentir ese “sentido de desesperación” que todo ser humano requiere; ese sentimiento de querer desesperadamente algo que nos falta, y que nos empuja a trabajar muy duro para conseguirlo. Dejando que nuestros hijos adquieran un propósito al construir su propio camino sin caminar bajo la sombra de nadie les ayudará a desarrollar auto-confianza y fortaleza de carácter.
  4. Existe una urgencia extrema de invertir riqueza ahora para ayudar a mejorar la vida de cientos de millones de personas: en esta era de abundancia para algunos, cientos de millones de personas se acuestan todas las noches con el estómago vacío, esperan meses para ver a un médico, o están tratando incansablemente de construir una vida mejor, pero simplemente no pueden encontrar una mano amiga. Muchos de estos problemas no pueden esperar, y queremos trabajar con extrema urgencia para contribuir a resolverlos.

 

La simplicidad y, sin embargo, la profundidad de la lógica anterior nos lleva a concluir que el camino más natural y genuino a nuestro parecer es invertir esta riqueza hasta que “nuestro último cheque rebote”, como dice uno de nuestros héroes personales, Chuck Feeney.

Es por eso que hemos decidido unirnos a The Giving Pledge y comprometernos a donar la mayor parte de nuestra riqueza a la filantropía. Lo haremos mediante el establecimiento de una nueva plataforma filantrópica familiar que se centrará en mejorar el conjunto de oportunidades para los niños y jóvenes latinoamericanos más vulnerables y desfavorecidos.

Las oportunidades no están distribuidas igualmente. Y creemos que hoy en día hay millones de personas que están dispuestas a trabajar duro para construir mejores comunidades y países, pero muchas veces carecen del acceso a estas oportunidades que podría catapultarlas hacia un proyecto de vida diferente, vinculado a un impacto social positivo. Con esta iniciativa, buscamos construir una plataforma filantrópica completamente única en América Latina. Ya estamos reclutando un equipo de clase mundial para que se una a nosotros y nos ayude a abordar algunos de estos grandes problemas de formas no convencionales.

Paralelamente, Mariel continuará con su participación en reprograma y David con su compromiso total de seguir liderando y haciendo crecer a Nubank hasta convertirla en una de las empresas de mayor impacto en el mundo. Esperamos dedicar las próximas cinco décadas de nuestras vidas (¡y esperamos que sean más!), así como la mayor parte de nuestro patrimonio, enfoque y energía, a estas dignas y atractivas misiones, e invitamos a nuestros hijos, familiares y amigos a unirse a nosotros en este emocionante nuevo viaje.

David Vélez y Mariel Reyes