Mes de la Primera Infancia

Elisa Mansur e Isabella Torres

Creemos que todos los niños, desde su primer día de vida, deben tener acceso a las oportunidades necesarias para su desarrollo integral. Por eso, en VélezReyes+, dentro de nuestro pilar de Educación, apoyamos e incubamos iniciativas enfocadas en los primeros años de vida, una etapa conocida como primera infancia.

Debido a la intensidad y velocidad con que se forman las conexiones cerebrales, los primeros años representan tanto una ventana de oportunidad como una ventana de vulnerabilidad. Con esto en mente, en VélezReyes+ nos proponemos cerrar la brecha en el desarrollo infantil que surge de las condiciones socioeconómicas de las familias con niños pequeños. Diversos estudios en el mundo muestran de manera consistente las desigualdades en el desarrollo infantil según el nivel de ingresos. El profesor Andrés Moya, de la Universidad de los Andes en Colombia, explica esta situación de forma clara y accesible aquí.

A partir de lo que sabemos sobre los primeros años de vida, de la experiencia de VélezReyes+ y de las brechas que existen en el ecosistema, hemos definido tres estrategias principales —a las que llamamos “puntos de máximo apalancamiento”— para lograr nuestro propósito.

El primer punto de máximo apalancamiento es el apoyo a los cuidadores, una estrategia inspirada en la frase del presentador estadounidense Mr. Rogers: “Ayudar a los que ayudan”. En este frente buscamos soluciones que permitan a los cuidadores generar interacciones estimulantes y afectuosas con los niños, apoyando así su desarrollo. Definimos como cuidadores a todas las personas responsables de un niño en sus primeros años de vida, ya sea en el hogar, en los colegios o en los centros de cuidado. En este camino, queremos compartir dos iniciativas en las que estamos concentrando nuestros esfuerzos.

La primera es aprendo+, la adaptación latinoamericana de Rocket Learning, una iniciativa altamente exitosa nacida en India que trabaja de manera integrada en el hogar y en las escuelas. La iniciativa aprovecha la tecnología a través de comunidades digitales en WhatsApp, en alianza con gobiernos, ofreciendo a las familias y a los educadores de primera infancia herramientas simples, prácticas y fáciles de implementar que fortalecen el aprendizaje básico de los niños en la vida cotidiana. Gracias a este acompañamiento, los cuidadores y educadores se sienten respaldados, conectados y motivados para impulsar el desarrollo infantil todos los días. Iniciamos su incubación en Perú con un objetivo claro: transformar el ecosistema de primera infancia y lograr que todos los niños lleguen a primer grado lo mejor preparados posible, sin importar su origen.

La segunda iniciativa es una alianza con la organización colombiana aeiotu. Su equipo de innovación está desarrollando un producto y un programa dirigido a mujeres que cuidan niños en sus propios hogares, una práctica común en el país. Estas mujeres increíbles, que hasta ahora habían permanecido en gran medida invisibles, están recibiendo apoyo y herramientas para crecer tanto en el cuidado y la pedagogía como en el emprendimiento. Esto refleja el enfoque de dos generaciones (o two-gen), un modelo que busca impactar positivamente a dos generaciones: los niños y los adultos —en este caso, las cuidadoras que desarrollan sus negocios y las familias que, gracias a ellas, pueden trabajar y aumentar sus ingresos.

Nuestra segunda estrategia parte de la elección de un canal esencial si queremos llegar a los niños en situación de mayor vulnerabilidad: los gobiernos. En este punto de apalancamiento hemos decidido innovar en la implementación junto con los gobiernos —tanto a nivel nacional como subnacional— para llegar de manera escalable y efectiva a los niños que más lo necesitan. Aquí estamos concentrando nuestros esfuerzos y recursos en dos grandes frentes, ambos en Brasil.

El primero es nuestra colaboración con la organización Todos Pela Educação para impulsar la Política Nacional Integrada de Primera Infancia en Brasil, con especial énfasis en el quinto pilar. Este pilar busca integrar las bases de datos de distintos ministerios y desarrollar una solución para comunicarse con las familias. Con el apoyo técnico del CIEB (Centro de Innovación para la Educación Brasileña), este pilar se pilotó en la ciudad de Recife, dando origen a la historia digital de salud y desarrollo infantil de la ciudad.

Al mismo tiempo, hemos trabajado de cerca con otras fundaciones brasileñas enfocadas en la educación inicial para financiar la implementación robusta y sistémica de un modelo de gobernanza pública que fomente la colaboración entre estados y municipios en la educación preescolar. Este modelo es particularmente importante porque los municipios son los responsables de prestar el servicio educativo en los primeros años de vida, pero con frecuencia carecen de los recursos humanos y financieros para garantizar calidad, una brecha que los estados están en mejor posición de ayudar a cerrar.

Finalmente, y no menos importante, solo podemos cambiar aquello que somos capaces de medir. A diferencia de la educación primaria —donde PISA cumple un papel crucial en la medición de aprendizajes a lo largo del tiempo y en comparación global—, la primera infancia carece de mediciones de resultados de este tipo, en gran parte debido a los retos y la complejidad de evaluar a bebés y niños pequeños. En este contexto, nuestra tercera estrategia es la inversión en datos y seguimiento de avances. En este punto de apalancamiento buscamos medir, de manera comparativa y recurrente, indicadores relacionados con el desarrollo infantil en nuestros países prioritarios en América Latina: Brasil, Colombia y Perú.

En este frente, estamos iniciando una colaboración con la plataforma brasileña QEdu, de Iede (Interdisciplinaridad y Evidencia en el Debate Educativo), no solo para visibilizar los datos clave de primera infancia en Brasil, sino también para destacar los principales indicadores de educación inicial en Colombia y Perú, a partir de sus censos nacionales o investigaciones muestrales.

Creemos profundamente en el potencial de ampliar el acceso a oportunidades para los niños en sus primeros años de vida, y en el impacto positivo que esta inversión genera tanto en su presente como en su futuro. Esta convicción se sustenta no solo en una vasta base de evidencia rigurosa, sino también en lo más profundo de nuestro corazón.